Otorongo nunca pierde Sr. Córdova

23 Nov

No podemos quejarnos, la función electoral aun no empieza y ya tuvimos primer show. Con debutante estrella y todo. ¡Y vaya performance la de este último! De que promete, promete. Porque lo que promete es nada menos que cambiar la manera de hacer política. ¡Y con qué modales!: “Van a tener que expulsarme para que no sea precandidato”, “yo considero que estoy más preparado que…” todos.

¡No! Porque francamente hay que ser muy artista para de buenas a primeras aparecerse en casa ajena, impartir órdenes, imponer condiciones, exigir cambio de reglas para finalmente resistirse al desalojo. ¡Y claro! Como era lógico, le llovió de todo.

Y ahora el señor viene a quejarse de la andanada recibida y a explicarnos que él no va a responder con ataques personales porque la misión que se ha fijado es cambiar la política y acabar con esos usos. Le deseamos suerte. Porque la va a necesitar. Como la necesitaría cualquier iluso que pretenda que con actitudes personales va a lograr cambiar conductas que el sistema no solo no castiga sino que permite y fomenta.

Porque el político peruano, señor Córdova, no es políticamente responsable. Y no lo es porque no se encuentra sometido al escrutinio ciudadano. Solo lo están de alguna manera el presidente y los alcaldes, el resto no.

Cuando estas elecciones culminen, tendremos nuevos congresistas. Los que alcancen un escaño se van a sentir ganadores, muy representantes y sumamente investidos de mandato popular. Pero los que no lo logren, no van a sentirse perdedores. Sólo van a sentir que no les cupo cupo en el cupo que a su partido le cupo por obra y gracia de la cifra repartidora. O sea que si alcanzaron o no curul, no será debido a sus actitudes, comportamientos o manera particular de hacer política, que en ningún modo se encuentra escrutada, ni mucho menos sancionada por el voto ciudadano y en consecuencia no tienen porqué modificarla. Si no la alcanzan será debido única y exclusivamente al cupo.

Si cambiar la manera de hacer política es lo que se ha propuesto, preocúpese menos de actitudes personales y más de cambiar la manera como son elegidas estas personas. Que los congresistas sean elegidos mediante voto directo, sin la interposición de listas partidarias y vamos a ver como las actitudes cambian para adaptarse al sentir ciudadano.

Mientras tanto, otorongo nunca pierde, a lo más no cabe.

Anuncios